Más de una década después de la muerte de Robin Williams, sus hijos Zak, Zelda y Cody decidieron reactivar la cuenta oficial de Instagram del actor. La medida busca mantener vivo su legado y, al mismo tiempo, ofrecer un espacio auténtico frente al creciente número de videos creados mediante inteligencia artificial.
La familia ha mostrado preocupación por los llamados deepfakes, capaces de reproducir digitalmente la imagen y la voz de personas fallecidas. Para sus hijos, recuperar los canales oficiales permite diferenciar los recuerdos y materiales originales de las imitaciones generadas artificialmente sin autorización.
El movimiento también abre un debate cada vez más importante en Hollywood: ¿hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial al utilizar la imagen de una persona que ya murió? En el caso de Williams, sus hijos han optado por una vía clara: preservar su trabajo real y evitar que las nuevas tecnologías terminen sustituyendo la memoria auténtica del querido actor.