Hay historias que comienzan con un encuentro casual y terminan convirtiéndose en parte de la memoria musical de millones de personas. Para Ricardo Arjona, una de ellas tiene como protagonista a Poncho, un mexicano que trabajaba como taxista cuando conoció al artista y cuya historia quedó ligada para siempre a uno de los temas más emblemáticos de su carrera: Historia de taxi.
Durante su reciente visita a México, el intérprete decidió reencontrarse con su viejo amigo y sorprenderlo con un regalo muy especial. El momento quedó registrado en un video publicado en su cuenta de Instagram, donde mostró una faceta poco conocida de la historia que rodea a la canción lanzada en 1994.
De las calles al equipo de Ricardo Arjona
Mucho antes de que su nombre quedara asociado a una de las canciones más reconocidas del repertorio de Arjona, Poncho se ganaba la vida al volante de un taxi en Ciudad de México. Fue precisamente durante esa etapa cuando ambos coincidieron, sin imaginar que aquel encuentro daría paso a una relación que se prolongaría durante décadas.
El vínculo fue creciendo hasta trascender el servicio de transporte. Poncho terminó incorporándose al equipo de trabajo del cantante y asumió funciones como escenógrafo en 12 giras, acompañándolo en una etapa importante de su trayectoria artística.
La sorpresa de Arjona también permitió conocer la dimensión personal de esta relación. Aunque el público conocía la canción, pocos sabían quién era el hombre que había formado parte de los recuerdos que rodearon su creación. “Para nosotros tú eres una celebración”, le expresó el músico durante el encuentro, dejando claro el cariño y el reconocimiento que mantiene hacia su amigo.



























































































































































































































































































































































































































Un Volkswagen que devolvió los recuerdos
El reencuentro tuvo un momento especialmente emotivo cuando Arjona llevó a Poncho hasta el lugar donde lo esperaba su obsequio: un Volkswagen New Beetle, un automóvil similar al que apareció en el videoclip de Historia de taxi.
Antes de revelarle la sorpresa, el cantante recordó algunos detalles de aquellos años, incluso confesando que había olvidado el color exacto del vehículo que utilizaba su amigo. Entre conversaciones y recuerdos, le entregó unas llaves sin anticiparle lo que estaba a punto de descubrir.
La reacción de Poncho fue inmediata. Sorprendido y sonriente, preguntó si el regalo era realmente para él antes de abrazar al artista. “Tú sabes que te queremos mucho”, le respondió Arjona.
Después, ambos subieron al automóvil y emprendieron un recorrido que terminó convirtiéndose en una celebración de su amistad. Durante el trayecto, Poncho aprovechó para agradecerle al cantante por haberle brindado trabajo durante tantos años. El video cerró con aplausos, en una escena que conectó la nostalgia con el agradecimiento.
Arjona acompañó la publicación con una frase que resumió el significado del momento: “Otra historia de taxi. Quizá la más bella. Cosas que pasan”.
La petición que terminó inspirando una canción
La relación entre ambos tiene un antecedente que ayuda a comprender por qué este reencuentro significa mucho más que un regalo. En un relato anterior, Arjona recordó que, cuando llegó a Ciudad de México para sus primeros pasos profesionales, Poncho lo recogió en el aeropuerto y le recomendó hospedarse en el Hotel Pisa, situado en la avenida Insurgentes.
Fue durante aquella llegada cuando el taxista le hizo una petición que el artista conservaría en la memoria: “Acuérdese de escribirnos una canción a los taxistas”, recordó Arjona al contar la anécdota.
Aquellas palabras quedaron como parte de los recuerdos que rodearon la creación de Historia de taxi, incluida en el álbum Historias, publicado en 1994. Con el paso del tiempo, la canción se convirtió en una pieza representativa de su catálogo y su título terminó conectado a una historia real de amistad que pocos conocían en detalle.
El encuentro reciente demuestra que detrás de algunas canciones existen personas, conversaciones y momentos que sobreviven al paso de los años. En este caso, Poncho no solo fue parte de los recuerdos que acompañaron a Arjona en México: también se convirtió en un compañero de camino y en alguien a quien el cantante quiso agradecer públicamente.
Porque, a veces, las historias más memorables no terminan cuando se apaga la música. Algunas continúan en la vida real, lejos de los escenarios, y regresan décadas después para recordarnos que la gratitud también puede tener su propia banda sonora.