Óscar Casas fue a buscar al trabajo a su novia, Ana Mena, tras el espectacular concierto que ofreció en el festival STARLITE Madrid.

A la salida, la esperó paciente, mostrando un gesto sencillo que dice mucho de lo que sienten. Al reencontrarse, él la rodeó con el brazo y le dio un tierno beso en la frente, una imagen de complicidad que refleja el gran momento personal que atraviesa la pareja y que confirma, una vez más, lo enamorados que están.