Cash Jacobs fue diagnosticada con cáncer y ella al saber que la quimioterapia se llevaría su cabello, elegió cómo y con quién perderlo.

Raparse la cabeza antes de que el tratamiento lo haga «por ti» es una decisión que muchas pacientes toman para recuperar protagonismo en su propia historia. Cash fue un paso más allá: quería que fuera Miley Cyrus quien sostuviera la rasuradora.

Miley lleva años siendo un referente de transformación radical, de reinvención sin disculpas. Sus cambios de imagen —algunos celebrados, otros polémicos— siempre han comunicado lo mismo: el cuerpo y la apariencia son tuyos para hacer con ellos lo que quieras.

Cash compartió su historia en línea y llegó a las personas correctas. El encuentro ocurrió entre bastidores, lejos de los formatos de caridad corporativa que suelen rodear este tipo de gestos. No hubo comunicado de prensa previo ni campaña de imagen detrás. Fue, según la propia Cash, una de las personas más dulces, cool y amables que había conocido en su vida.