Madonna sorprendió al mundo al aparecer como invitada especial en el concierto de Sabrina Carpenter durante el festival Coachella. Para esta ocasión, la Reina del Pop decidió rebuscar en su archivo personal y utilizar piezas icónicas de su era Confessions on a Dance Floor (2005-2006).

Sin embargo, lo que debió ser una celebración de su carrera se convirtió en una pesadilla logística. Al finalizar su participación, dos bolsas que contenían gran parte de ese atuendo desaparecieron de los terrenos del festival.
Una pieza de satén diseñada por Jean Paul Gaultier, famosa por ser la imagen central de su gira de 2006, Una prenda personalizada que Madonna ha guardado por dos décadas y Calzado diseñado específicamente para sus coreografías y piezas de joyería de alto valor.
