Tras el anuncio del BTS World Tour ‘Arirang’, cientos de fanáticos argentinos han demostrado que para el ARMY no existen distancias ni esperas demasiado largas. A meses de que se abran las puertas del estadio, las primeras carpas ya forman un paisaje de banderas coreanas y color morado.

Bajo el sol o la lluvia, los seguidores se organizan en turnos estrictos para mantener su lugar en la fila. El objetivo es claro: ser los primeros en entrar y asegurar un sitio frente a la valla para ver a sus ídolos lo más cerca posible. No es solo un concierto, es el reencuentro que esperamos por años, comentan quienes hoy duermen en la vereda, aunque la policia los desalojó porque no se puede acampar en via pública.
la euforia en Argentina ha alcanzado niveles históricos, confirmando que el lazo entre el grupo surcoreano y su público local es más fuerte que nunca.
