Las plataformas de streaming están dando un nuevo paso en su evolución: además de series y películas, ahora buscan convertirse en protagonistas de los grandes eventos en vivo. Los premios más importantes del entretenimiento y las competencias deportivas están migrando hacia estos servicios, transformando la manera en que el público disfruta de los espectáculos.
Uno de los movimientos más destacados es el de los premios Oscar, que llegarán a YouTube a partir de 2029, tras décadas de transmisiones por televisión tradicional. A esta transformación se suman los premios Emmy, que se emitirán por Prime Video desde 2027, y el Super Bowl LXI, cuya transmisión también estará disponible en Disney+, junto con ESPN y ABC, para el público estadounidense.
El fútbol tampoco se queda atrás. Netflix consiguió los derechos exclusivos para transmitir el Mundial de 2030 en España y Andorra, además de acuerdos para emitir las ediciones de 2027 y 2031 del Mundial Femenino en Estados Unidos y Canadá. Estas alianzas reflejan la apuesta de las plataformas por contenidos capaces de reunir a millones de espectadores al mismo tiempo.
¿La razón de este cambio? Los eventos en directo ofrecen algo que las series y películas no siempre consiguen: concentrar grandes audiencias en un mismo momento y generar conversación inmediata en redes sociales. Para los organizadores, representan una oportunidad de llegar a nuevos públicos; para las plataformas, son una herramienta para atraer suscriptores y diferenciarse de la competencia.
La tendencia también se fortalece en el deporte, con acuerdos de transmisión de la NBA, la Fórmula 1, la WWE y otras competiciones a través de servicios digitales. Así, el streaming deja de ser únicamente una alternativa para ver contenido bajo demanda y empieza a competir directamente con la televisión tradicional por los acontecimientos que marcan la agenda mundial.