La estrella del pop estadounidense Katy Perry ha vuelto a redefinir los límites del espectáculo en directo. Durante su esperada presentación en la jornada inaugural del festival de Santiago de Compostela, España, la artista dejó impactados a los más de 42.000 asistentes al introducirse en una gigantezca botella inflable para «surfear» sobre las cabezas del público.

El recital, que se extendió por más de hora y media, estuvo repleto del característico estilo teatral, colorido y excéntrico de la cantante. Sin embargo, el delirio colectivo estalló en la recta final del show. Mientras interpretaba sus éxitos, un enorme contenedor inflable con forma de botella de agua apareció en el escenario. Ante la mirada de asombro de la multitud, Perry se metió en su interior y se arrojó hacia la masa de fanáticos. Sostenida y empujada únicamente por miles de manos, la intérprete de 41 años recorrió buena parte del recinto rodando suavemente por el aire, saludando y cantando desde el interior.
