Nació en Miami, se crió en Buenos Aires, vivió su adolescencia en Londres y hoy brilla en Hollywood. Cada vez que Anya Taylor-Joy aparece en un proyecto, al argentino le parece “otra coronación de gloria”. Pero no es una frase basada en el egocentrismo, sino en hechos y sobre todo en sentimientos. La vida la llevó a girar por el mundo, pero siempre aferrada al español que aprendió de niña y a su fascinación por el dulce de leche. Hoy, a los 30 años, es una de las caras jóvenes de la industria cinematográfica, protagonista de verdaderos éxitos de taquilla y una referente de la moda.
Anya Josephine Marie Taylor-Joy lleva los nombres de sus dos padres, Dennis Alan Taylor y Jennifer Marina Joy. Él argentino con ascendencia escocesa e inglesa y,ella africana, con raíces inglesas y españolas. Nació el 16 de abril de 1996 en Miami, pero cuando tenía dos meses se mudaron a Buenos Aires. Esa fue su casa hasta los seis años. Sus primeras palabras fueron en español y, de hecho, fue el único idioma que le inculcaron sus padres. Cursó sus estudios en el Northlands, el mismo colegio en el que se formó Máxima Zorreguieta, la reina consorte de los Países Bajos; formó entrañables amistades y tuvo una infancia feliz, rodeada de animales y espacios verdes.
i bien su vida está más que asentada en los Estados Unidos, tanto a nivel profesional como personal —desde 2022 está felizmente casada con el músico Malcolm McRae—, afirma y reafirma sus raíces argentinas. “Tengo un pasaporte estadounidense y otro británico, y además tengo la residencia argentina, lo cual me hace muy feliz porque me gustaría vivir en la Argentina”, le reveló a InStyle. Por lo pronto, trata de viajar dos veces al año y pasar las fiestas en Buenos Aires. Incluso aseguró que le gustaría actuar en español y con Ricardo Darín. Aunque por ahora no hay indicios de que concrete un proyecto de estas características, el deseo está y eso, por ahora, es más que suficiente.
FUENTE: LA NACIÓN