Bad Bunny vuelve a colocarse en el centro de la conversación global, y esta vez no solo por su música. Tras su histórica actuación en la Super Bowl LX donde rompió esquemas al convertirse en el primer artista en liderar el espectáculo de medio tiempo con canciones completamente en español, el eco cultural del evento ha cruzado el Atlántico.
La historia continúa en España, concretamente en la Coruña, y tiene como protagonista una camiseta. Una prenda creada por el equipo creativo de Zara especialmente para el show del artista en el Levi’s Stadium de Santa Clara. Lo que pocos sabían es que esta camiseta no se lanzó al público: Bad Bunny decidió convertirla en un regalo exclusivo.
Cada una fue entregada personalmente a los trabajadores de la firma gallega que participaron en su diseño. Pero el detalle no terminó ahí. Junto a la prenda, los empleados recibieron una tarjeta firmada por el propio Benito Martínez Ocasio, fechada el 8 de febrero de 2026, en la que el artista agradecía el “tiempo, el talento y el corazón” invertidos en el proyecto.
Un gesto que, sin proponérselo, ha transformado una simple camiseta en un objeto de deseo… y también en el centro de la polémica.
Wallapop se inunda de las camisetas de Bad Bunny.. Algunas de ellas aparentemente originales, otras huelen a falsificación desde lejos…
Si te hubiese regalado una camiseta, ¿la pondrías a la venta? pic.twitter.com/18TpYygPvH
— Dani Ortega (@daniortega) February 10, 2026
Lo que nació como un gesto privado de agradecimiento profesional no tardó en dar un giro inesperado. En cuestión de horas, aquellas camisetas pensadas para un círculo reducido empezaron a circular por internet y el efecto fue inmediato: viralidad, debate y cifras que rozan lo surrealista.
De detalle exclusivo a pieza de coleccionista.
La aparición de estas prendas en plataformas de compraventa de segunda mano encendió las redes y dejó atónitos incluso a los fans más incondicionales de Bad Bunny. Especialmente en Wallapop, donde algunos anuncios fijan precios que oscilan entre los 1.400 y los 3.500 dólares.
Otros vendedores, más estratégicos, han optado por no marcar una cantidad concreta. En su lugar, lanzan mensajes como “escucho ofertas” o “solo propuestas serias”, elevando aún más el aura de objeto único que rodea a la camiseta.
Así, lo que empezó como un agradecimiento sincero terminó transformándose en un auténtico objeto de culto, alimentando una conversación que va mucho más allá de la moda y la música.
FUENTE: EL CONFIDENCIAL